martes, 10 de junio de 2008

Loco


Las victorias tienen también el rostro ensombrecido del mal humor. Mejor no tocar. [...] Sin embargo yo quería tocarla, rodear su cintura cuando ella me tomó la mano. Era el momento de reír, y yo me reí con una nerviosidad tan violenta, que en aquel preciso momento tuvo que ser aún más ofensiva para ella. Pero en lugar de sentirse herida por mi risa, se regocijó. Con un esfuerzo sobrehumano, me apretó la mano, en vez de dejarla caer llena de desprecio, como hubiera hecho cualquier otra mujer en una situación semejante. Su intuición de médium le había hecho comprender el sentido exacto de mi risa, tan incomprensible para los otros. Mi risa no era "alegre", como la de todo el mundo. No había en ella escepticismo o frivolidad, sino fanatismo, cataclismo, abismo y terror. Era la más horrorosa, la más catastrófica de todas las risas, se lo había dado a entender , y con esa actitud me arrojé a sus pies. -Mon petit -, me dijo, "nunca más nos separaremos".


todo,
todo lo que leo,
todo lo que pienso,
todo lo que siento...
quizás me vuelva loco
pero no quiero dejar de sentir-la

es que...
Aun no puedo dejar de pensar
Ni dejar de temblar
no era un juego
era fuego,
y aunque tenga que pagar la cuenta de este incendio
aun la espero

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