martes, 8 de enero de 2008

Mataría por 5 minutos más

No sé que pasa hoy, pero necesitaba escribir. Es la primera vez que lo haré público. A mí nunca se me ha dado esta facilidad de las letras, basta revisar mi historial de faltas de ortografías históricas y famosas que serán parte de historias para mis hijos, los hijos de mis hijos y para los hijos de mis amigos, y de esta manera se darán cuenta que las letras no van conmigo. No sé que voy a escribir, solo siento las ansias de hacerlo. Hace unos días en una tarde especial vi un número 227 en un troncal y de inmediato despertó en mí las ganas de correr tras ella y luego me acompaño la eufórica exclamación: - ¡maldita micro! - .

No sé si será por que es cambio de año o por mil razones más, pero es inevitable pensar en todo este año que pasó, y en todos los anteriores. Los recuerdos están tan llenos de gente, canciones, sonrisas, lugares, besos, y lagrimas. Me veo hoy, las cosas han cambiado un poco, y pienso en que quiero arreglar todo lo que hice mal, lo que escondí, pero resulta que quizás si no me hubiera equivocado el aprendizaje no sería así de significativo y quizás lo más importante es sólo asumir que voy a hacer mal las cosas. No quiero crear la imagen de fatalista o algo así, y es que siempre he intentado hacer lo mejor que puedo lo que creo que hay que hacer, y aun así uno se equivoca, pierde, sufre, y es que no se puede evitar. Siempre me voy a equivocar y aunque me la juegue reiteradamente por algo, quizás no sirva de nada y lo que uno desea nos se cumpla. De todas maneras ahora pienso que eso no significa perder, porque el que verdaderamente pierde es el que no juega, el que no decide, el que no vive. Y así debo reconocer que: -tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, pero no me equivoque contigo, ataorc.

También he pensado en ¿el por qué pasan las cosas?, no es el hecho que sucedan simplemente sino el orden en que suceden, de verdad a veces da la impresión que la Divinidad de Gonzalo estuviera empeñado en mostarnos algo, o simplemente en reírse y jodernos la vida. Entonces por ahí leí :-"Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obras de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados !Cuantas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro!..."- la verdad no sé que más agregar, quizás solo decir que los errores tampoco son cosa del azar, sino que también parecieran estar escritos en algún lugar.

Y bueno, hoy solo quiero volver a soñar en envejecer y morir en otoño, con la llave del gas abierta, desnudo con mi demencia senil familiar , con una princesa vampira que me mira y me mira, y que intenta salvarnos llamando por teléfono para pedir ayuda, pero no puede, me regaña pero estoy loco, y ella cae Quizás en ese momento lo único que la demencia no me va haber quitado es las ganas de besarla , y lo intentaré en ese momento, antes de morir, aunque ella me corra la cara reiteradas veces, y en aquel momento quizás imaginaré que tengo 23 y que intento besarla en la cocina de la casa de su hermana. Entonces, como un intento de robarle un beso sacaré esas viejas canciones que siempre intenté cantárselas con mi guitarra. Y diré: - Me gusta desarmarme arriba tuyo, me gusta demasiado ensuciarte, besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante, me gusta tanto que me encante, que quiero hasta la locura desarmarme en el vaivén de tu cintura, y remar sobre tu espalda y naufragarte, soy tuyo…- y antes de fecundarla moriré, moriremos juntos, lentamente, sin saberlo, bueno, por lo menos yo.

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